Hay veces en que es mejor fingir
Recuerdo la noche en que perdí por segunda vez mi virginidad… ¿cómo es posible? La verdad es que no es posible, pero resulta que me inicié sexualmente a muy temprana edad y con una relación bastante tormentosa… así que deje pasar algunos años, porq la verdad es que sentí que no estaba preparada para ello… nuevamente… entonces a los 17 perdí por segunda vez mi virginidad… y para que me pudiera relajar un poco, me embriague en alcohol… estábamos en la disco y yo estaba “andando” o “agarrando” hace algún tiempo con un loquito… no me acuerdo mucho de aquella noche… pero sé que terminamos en su auto… haciéndolo… la dieta de la pantera… y para quienes no saben, a las mujeres les cuesta llegar al orgasmo y sobretodo las primeras veces. Entonces, como yo era una chica con poca experiencia y la poco que tenia era traumática, dejé que mi socito hiciera su trabajo y yo me quedé allí, esperando a que terminará y en todo este proceso yo no sentía mucho, claramente! Si estaba anestesiada además con alcohol. Pero bueno, el terminó su actuación y yo no sentí ni pío, jajajajaja y él muy preocupado me pregunta que qué había pasado… “nada po, no sentí nada”, jajajajaja… y se sintió tan mal mi socio que me pedía perdón… y allí aprendí que si no estas sintiendo nada, mejor FINGE!
Pero no se vayan a confundir, no vayan a creer que es porque el niño puede salir con el autoestima dañada… lo que pasa es que los hombres (no quiero generalizar, pero en su mayoría), cuando las mujeres les dañamos el ego, los maricones se vuelven vengativos. Porque al día siguiente, yo iba caminando por la calle y cerca de la casa de una amiga me encontré en las protecciones de la ventana de una casa, nada más y nada menos que mis calzones, que en mi curadera del día anterior los había dejado en su auto… grave error, y así terminé… con un hachazo terrible, un dolor de espalda de los mil demonios y con una terrible vergüenza… pero aquel día aprendí porque las mujeres DEBEN fingir los orgasmos… Pero (disculpen si me pongo mamona), pero también recuerdo que ese día me puse a pololear con otro (por supuesto) y que fuí muy feliz con él y de no haber sido por el incidente del calzón, yo hubiese seguido con el mariconcito.


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